Un dialogo con Dios Acerca de la Muerte


Dime, Señor, ¿cómo puedo saber qué les sucederá a mis seres queridos que hayan muerto? ¿Dónde puedo encon­trar la verdad acerca de la muerte?

“Así dice Jehová... Preguntadme de las cosas por ve­nir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos” (Isaías 45:11).

Dime entonces, Señor, si la gente muere de veras, o si la muerte es tan sólo un cambio de nuestra vida material a algún otro plano de existencia.

“Está establecido para los hombres que mueran una sola vez” (Hebreos 9:27).

¿Es la muerte el fin de los que mueren, o volverán de nuevo a vivir?

“Los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán... No os maravilléis de esto; porque ven­drá hora cuando todos los que están en los sepulcros oi­rán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resu­rrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (S. Juan 5:25-29).

Señor, sabemos el momento en que nuestros amados mue­ren, pero ¿cuándo volverán a vivir? ¿Cuándo oirán la voz de Jesús y saldrán de sus tumbas?

“Así el hombre yace y vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertarán, ni se levantarán de su sueño” (Job 14:12).

¿Cuándo dejarán los cielos de existir?

“El día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grandes estruendos y los elementos ardiendo serán desechos” (2 Pedro 3:10)

Entonces, cuando venga el día del Señor. ¿Volverán a vi­vir los muertos?

“El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muer­tas en Cristo resucitarán primero” (1 Tesalonicenses 4:16).

Es consolador saber que se levantarán de nuevo. ¿Pero dónde permanecen desde el momento de la muerte hasta la venida de Cristo?

“Si yo espero, el Seol es mi casa” (Job 17:13). “Todos los que están en los sepulcros oirán su voz” (S. Juan 5:28).

“La muerte y el Hades (mundo de los muertos, sepulcro) entregaron los muertos que había en ellos” (Apocalipsis: 20:13).

Sé que el cuerpo baja al sepulcro, ¿pero qué le sucede al espíritu? ¿Adónde se va?

“Y el vuelva a la tierra, como era y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7).

Sí, he oído que hay cierta porción inmaterial del hombre que se va al cielo en el momento de la muerte. Esos espíritus deben ser muy felices. Me imagino que te ala­ban día y noche, ¿no es así?

“No alabarán los muertos a Jah (Dios), ni cuántos descienden al silencio” (Salmo 115:17). “En la muerte no hay memoria de ti; en el Seol (mundo de los muertos, sepulcro), ¿quién te alabará? (Salmo 6:5).

Entonces, Señor, si los espíritus de los muertos no te pueden alabar, entonces no han de poseer ninguna inteligencia ni ­poder de pensar, ya que todos en el cielo te alabarán. ¿No son capaces de amar los espíritus de los justos, o los espíritus de los malvados capaces de odiar, des­pués de la muerte?

“Su amor y su odio y su envidia fenecieron ya” (Eclesiastés 9:6).

¿Pero no posee el hombre una existencia consciente inmaterial — una especie de “yo” inteligente que sigue viviendo después de la muerte hasta la resurrección?

“Los que viven saben que han de morir, pero los muer­tos nada saben”. (Eclesiastés 9:5).

¿No pueden los muertos pensar, ni siquiera un poquito?

“Pues sale su aliento y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos” (Salmo 146:4).

Alguien me aseguró que los espíritus de los muertos pueden ver lo que sus hijos y parientes están haciendo, y que has­ta pueden comunicarse con ellos. Si los muertos no saben nada, ¿cómo pueden entonces saber lo que los vivos ha­cen?

“Sus hijos tendrán honores pero él no lo sabrá; o serán humillados, y no entenderá de ello” (Job 14:21).

Entonces, ¿qué espíritu es el que se vuelve a Dios en el momento de morir?

“Les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo. Envías tu Espíritu, son creados” (Salmo 104:29, 30).

Nota: La palabra “espíritu” se ha traducido del término original que significa literalmente “viento” o “soplo”, y que cuando se aplica al hombre significa el aliento de vida que hace de un cuerpo perfecto un alma viviente. (Véase Génesis 2:7). Este “espíritu” o “aliento de vida”  en el hombre no debiera confundirse con los ángeles buenos y malos, a los cuales se llama “espíritus”, ni con el “Espíritu Santo”, la tercera persona de la Divinidad.

Entonces, alguien debe haberme dicho una mentira al afirmar que los muertos se aparecen como espíritus ante los vivos. ¿Es cierto eso?

“Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto! ... Vieron vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: Ha dicho Jehová, y Jehová no los envió” (Ezequiel 13:3, 6).

¿Quiénes son los espíritus que aparecen en cuartos oscurecidos e imitan a los muertos?

“Son espíritus de demonios, que hacen señales” (Apocalipsis: 16:14).

¿Es el diablo entonces el responsable de esas mentiras del espiritismo?

“Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (S. Juan 8:44).

¿Cuál fue su primera mentira?

“Entonces la serpiente (el diablo) dijo a la mujer (Eva): No moriréis” (Génesis 3:4).

¿Qué debo hacer cuando los espíritus de los demonios se aparezcan representando a los muertos?

“Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ... ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:19, 20).      

Sí. Señor, creo lo que tú dices: pero explícame lo que se refiere al alma.

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7).

¿Qué es el alma?

“Porque todo el que quiera salvar su vida (alma), la perderá;  y todo el que pierda su vida (alma) por causa de mí, la hallará”. S. Mateo 16:25. “Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, fueron dos almas. Todas las almas (personas, véase Deuteronomio 10:22) de la casa de Jacob, que vinieron a Egipto, fueron setenta”  (Génesis 46:27, VM).         

¿Puede morir el alma?

“El alma que pecare, esa morirá”. Ezequiel 18:4. “Y toda alma viviente, de los que había en el mar, murió”. Apocalipsis 16:3. VM. “Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”. S. Mateo 10:28. “¡Empero Dios redimirá mi alma del poder de la sepultura...!" (Salmo 49:15, VM).

Nota: La palabra “alma” ha sido traducida de la expresión original que significa “vida”, “persona”, “aliento”, “emociones” o “mente”, un total de unas mil veces, y en ninguna de estas numerosas ocasiones se la describe como inmortal o que no esté sujeta a la muerte.

Entonces, Señor, ¿por qué hay tantos poemas, cantos y escritos de filósofos que hablan del “alma inmortal? ¿No es inmortal acaso el hombre?

 “La cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad” (1 Timoteo 6:15, 16).

Señor, si tú eres el único que tiene inmortalidad, entonces el hombre debe ser mortal. ¿Es correcto decir esto?

“¿Acaso el mortal será más justo que Dios?” (Job 4:17, VM)

¿Cómo puede, entonces, el hombre adquirir inmortalidad?

“Jesucristo… sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio” (2 Timoteo 1:10). “La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).
Pero Señor, ahora estoy confundido. He aceptado a Jesucristo como mi Salvador, ­ y por lo tanto poseo la vida eterna. ¿No significa eso que también soy inmortal?

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eter­na, y yo le resucitaré en el día postrero”(S. Juan 6:54).

Si, Señor, pero tú también nos has dicho en S. Juan 3:16 que “Todo aquel que en él cree... tenga vida eterna. Yo creo en Cristo; ¿no soy por eso inmortal?

“Todo aquel que ve al Hijo, y cree en él tenga vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero” (S. Juan 6:40).

Creo que entiendo. ¿Quieres decir que la vida eterna es nuestra por fe ahora, y que llegaremos a ser inmortales al resucitar en el día postrero?

“Todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:51-54).

¿Qué sucedería si no hubiera resurrección?

“Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron perecieron” (1 Corintios 15:16-18).

Permíteme asegurarme de que te he comprendido correctamente, Señor: Cuando el hombre muere, tú le retiras el espíritu de vida, el cuerpo se convierte de nuevo en polvo, y los pensamientos cesan. El alma deja de existir. Luego, desde el momento de la muerte hasta la venida de Jesús, los muertos están inconscientes. Cuando venga Cris­to, el espíritu volverá al cuerpo resucitado y glorificado, y los muertos vivirán de nuevo. ¿Estoy en lo cierto?

“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cris­to todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida” (1 Corintios 15:22,23).

¿Entonces la muerte debe ser algo así como quedarse dor­mido y despertar en la resurrección?

“Les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle… Pero Jesús decía esto de la muer­te de Lázaro”(S. Juan 11:11-14). “Y apedreaban a Este­ban..., y … durmió” (Hechos 7:50, 60). “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados” (Daniel 12:2).

Señor, me provoca sentimientos extraños el pensar en que los muertos están en sus tumbas sin saber nada. ¿No hay riesgo de que algunos de ellos sean olvidados en la resurrección y se  pierdan?

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero”. S. Juan 6:39. “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces voso­tros también seréis manifestados con él en gloria” (Colo­senses 3:3, 4).

Gracias, Señor, por ese pensamiento reconfortante. Enton­ces, según tu Palabra, los malvados no están sufriendo nin­gún castigo ahora mismo, ¿verdad?

“Sabe el Señor..., reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” (2 S. Pedro 2:9). “Allí (en el se­pulcro) los impíos dejan de perturbar, y allí descansan los de agotadas fuerzas” (Job 3:17).

Si los malvados no están sufriendo castigo ahora, enton­ces tampoco los justos están en el cielo, ¿no es así?

“David no subió a los cielos” (Hechos 2:34). 

¿Qué les sucedió a los otros justos? ¿Ha recibido algu­no de ellos la inmortalidad que se les prometió?

“Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio me­diante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros” (Hebreos 11:39, 40).

¡Qué maravilloso es pensar que Dios, nuestro Padre, nos hace perfectos y nos llevará al cielo junto con todos los demás salvados! ¡Qué maravilloso será volver al hogar! ¿Pero cuándo recibiremos nuestra recompensa?

“Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (S. Mateo 16:27). “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apocalipsis 22:12).

¿Estaba el apóstol  San Pablo de acuerdo con esto? ¿Es­peraba él también recibir su corona cuando viniera el Señor?

“El tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia la cual me dará el Señor, juez Justo, en aquel día, y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:6-8). “Si en alguna manera llegase a la resu­rrección de entre los muertos” (Filipenses 3: 11).

¡Gracias, Señor! Estas verdades son de gran consuelo para mí. Pero permíteme hacerte una pregunta más: después de la resurrección, ¿seguirá existiendo la muerte para los hijos de Dios?

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

¡Señor, quiero estar contigo allí! He decidido que por tu gracia dejaré de lado toda noción falsa y pensamiento malvado, y te seguiré solamente a ti, aunque esto signifique abandonar amigos, parientes, o antiguos maestros bien in­tencionados.

“Serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos” (S. Lucas 14:14).